sábado, 18 de enero de 2014

Si te sientes mal, toma un baño

Si te sientes mal, toma un baño, aféitate, ponte tus mejores ropas… y sólo intenta ser feliz. Es como fingir, por supuesto, pero te orientas en ser feliz. Haz de cuenta que te sientes bien, actúa como si estuvieras en lo alto de la situación… y que diriges la situación. Y el resultado será que lo lograrás.

Cuando era mucho más joven pensaba que la felicidad eran esos pequeños momentos que quedaban en la memoria, esos momentos que al rememorarlos te hacían sonreír. Instantes fugaces que quizás daban valor a mucho. Un toque dulce que quitaba el amargor a un océano y hacía que todo el resto tuviera sentido.
Mi madre me decía en inolvidables momentos que lo malo pasaría y que sería feliz. Lo decía con el mayor de los amores que pueda haber. Esas palabras podemos abrigarlas y rememorarlas como una luz que nos guíe en la oscuridad.

La felicidad -como muchos de tus estados de ánimo- es tu elección. Puedes estar triste cuando todo te va bien o puedes estar feliz cuando los números puedan indicar que todo va mal. Puedes ser feliz en cualquier momento haciendo que la felicidad sea un hábito, no solamente un momento.

Cada uno es conductor de esos recuerdos y del estado de ánimo con que los lleva. Podemos abandonarnos al rencor y dejarnos abrumar por la desazón. Tanto esa parte nuestra que nos hunde en la tristeza como la parte que nos llama a ser felices es el albedrío de cada instante. Tomar las riendas y ser concientes de ello nos hace ser nosotros.

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