martes, 31 de diciembre de 2013

La gratitud lleva a la felicidad

(Por Thoughtbrick)
La gratitud, ser amables y pensar en positivo son cosas que son más fáciles de hablar que de practicar. Ser agradecido es un hábito que vale la pena cultivar. Prueba algunos de los siguientes ejercicios de gratitud y, con el tiempo, te sentirás más agradecido en tu vida cotidiana.

"La felicidad no se puede recorrer, poseer, ganar, usar o consumir. La felicidad es la experiencia espiritual de vivir cada minuto con amor, gracia y gratitud”.
Denis Waitley

  1. Escribe una lista de gratitud diaria
    Antes de empezar el día, al final de cada día o cada vez que tengas cinco a diez minutos, escribe una lista de diez cosas en que estás agradecido. No tienen que ser grandes cosas - sólo mira a tu alrededor y pregúntate: en este momento, ¿en qué estoy agradecido? Ropa para mantenerme caliente, una taza de té caliente, buena compañía...? - Si haces esto todos los días, te puedo asegurar que después de un par de semanas o incluso días, te sentirás mucho más feliz.
  2. Practica la atención durante 10 minutos al día
    Prueba esto por lo menos durante una semana. Aparta 10 minutos cada día y realmente céntrate en dónde estás en este momento. Mira a tu alrededor. ¿Qué es lo que ves, sientes... oyes? Cuando vivimos la vida en una rutina estricta, podemos caer en que dejamos que actúe el piloto automático... y nos puede hacer sentir entumecidos, ingratos y amargados con la vida. La práctica de la atención plena te saca de esto y te ayuda a ver la vida con una luz más agradable y brillante.
  3. Observa la vida objetivamente
    Ésto es sin duda más fácil decirlo que hacerlo, pero haz un esfuerzo consciente para ser lo más objetivo posible. ¿Es la persona con quien trabajas realmente tan molesta o estás tomando esos asuntos desproporcionadamente? Da un paso atrás y trata de ver las situaciones desde el exterior en lugar de tomarte todo personalmente. En el largo plazo verás un sentido mucho más profundo de gratitud en tu vida diaria como resultado.
  4. Reflexiona sobre tu día antes de ir a dormir
    Antes de ir a dormir, cada noche, piensa en algo muy bueno que te ha pasado en el día que acaba de pasar. Incluso si piensas que nada increíble sucedió, piensa en algo pequeño en que estés agradecido. Si no puedes pensar en nada, sigue buscando. Incluso si se trata de “me encanta esta almohada" sostén ése pensamiento y pasa varios minutos reflexionado sobre lo agradecido que estás, entonces déjate llevar tranquilamente al sueño.
  5. Observa tus pensamientos durante una semana
    ¿En qué piensas la mayoría de las veces? ¿En qué usas la mayor parte de tu tiempo cuando hablas con otros? ¿Eres consciente de esto? Una gran parte del tiempo, vamos a la deriva por la vida sin tener idea de donde estamos poniendo la mayor parte de nuestra energía. Pasa una semana observando objetivamente tus pensamientos sin juzgarlos. Si quieres puedes escribirlos, a continuación, reflexiona sobre el ejercicio después de la semana. Si pasas la mayoría de tu tiempo quejándose, haz una nota mental para cambiar tus hábitos de pensamiento. Con el tiempo, te encontrarás que eres menos negativo y más objetivamente positivo. Recuerda, los pensamientos actúan como afirmaciones cuando se repiten suficientemente. Sé consciente de lo que estás manifestando intencionalmente o no.
  6. Reemplaza las quejas con elogios
    No tienes que exagerar con esto - después de todo, a veces una persona sólo necesita soltarse un poco - pero la próxima vez que estés a punto de decir algo destructivo o hiriente, cámbialo. Trata de darte un cumplido al día. Te sentirás más feliz y agradecido.
  7. Leer “El hombre en busca de sentido
    Este es el mejor libro si quieres saber cómo ser agradecido. Viktor Frankl, un psicólogo de renombre mundial (estaba atrapado dentro de un campo de concentración durante la 2 ª Guerra Mundial) nos ayuda a ver que la vida es una elección y que, incluso en la más extrema de las circunstancias, siempre tienes la libertad de elegir tu forma de pensar. Es un poderoso libro que realmente te hace reconsiderar tu lugar en la vida. Si no te sientes más agradecido después de leer esto, entonces no estoy seguro de qué otra cosa sugerirte.
  8. Medita sobre la gratitud
    Cierra los ojos. Comienza centrándote en la respiración para calmar la mente, y luego medita sobre algo por lo que estés realmente agradecido o alguien que te importa profundamente. Esto podría ser un recuerdo que te alegras de haber tenido o algo presente - cualquier cosa para traer a tu mente a un estado de gratitud -. La clave aquí, como en todas las prácticas de meditación, es la consistencia. Pasar cinco minutos meditando cada día puede hacer una gran mejora en tu felicidad.
  9. Escribir una carta de agradecimiento
    Escribe una carta expresando tu gratitud por alguien o algo que es molesto para ti. Trata de ser agradecido por lo que esta situación te está enseñando - encontrar la lección en ella -. Esto te ayudará a convertir tu proceso de pensamiento en una dirección positiva, y te ayudará a aceptar y aprender de las cosas que de otro modo podrías rechazar.
  10. Darte cuenta de que la gratitud es una opción
    Estás en el asiento del conductor de tu vida, y puedes elegir cómo reaccionar y cómo pensar. Si estás comprometido con pensamientos y actitudes positivas, serás más feliz, más saludable y más pleno.


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